Observo mi teléfono y noto una ligera desesperación.
¿Me llegará un mensaje? Se acaba la semana y nuevamente me siento solo.
Tengo familia, y el aprecio de mis conocidos y pocos buenos amigos, mas ¿por qué la sensación no se va?
El pecho carga un sentimiento extraño. Un vacio que en ciertos días, y a veces seguidos, se roba mi atención.
Lloro seguido.
Lloro a diario a veces.
¿Qué no era esto con lo que soñabas? ¿O sigues buscando quien te apruebe lo que haces y quien eres?
No tengo con quien sentirme en casa.
La relación con mi madre nunca ha sido la mejor, ella abusó mucho por su alcoholismo toda mi infancia y adolecencia.
No pude conocer a mi padre, de quien busqué su aprobación por décadas, quería un abrazo y un «lo has hecho bien». Pero falleció hace poco, falleció puta madre. Se me fue la oportunidad de conocerlo. ¿Por que no me lo permitió? Valía la pena totalmente.
Mi abuelo ya no está, el me amaba y lo amé. Lo encontré muerto, en el suelo, sangrado, se accidentó, se fue. Porqué me tenía que despedir de el así.
Aun cargo con el miedo de recibir nuevamente una llamada como esa: «MI ABUELO ESTÁ MUERTO, VEN A LA CASA» – Me lo dijo mi hermana gritando por el teléfono.
Tengo ahora un negocio, hay muchas cosas que dependen de mi. No puedo simplemente desaparecer, o tirar la toalla, hay muchas cosas sucediendo que tengo que darles seguimiento, este no es el momento indicado.
Solo que me carcome algo por dentro, y suprime mi empuje.
Extraño sentirme en casa, y eso me lo daba una persona que ya no está.
¿A quién le pido ayuda?
¿Con quién me recargo que realmente quiera escucharme y estár para mi?
¿Con quién puedo dejar de ser el fuerte y solo estar, sin pretender?
Esta es mi realidad, y se que la he construido ladrillo a ladrillo.
No recibo mensajes, no tengo conexiones profundas. Me da pereza abrirme emocionalmente con otra mujer. La mujer que quiero no está, no funcionó.
Hoy, y estos últimos días el caos reina, ¿por qué? ¿qué se avecina?
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